Narrativas Paralelas

Detalles del Evento


9 de Marzo, 2012

7 PM

Galería Nacional, Museo de los Niños

San José, Costa Rica

En 1957, Pablo Picasso (1881-1973) inició su serie de 58 pinturas al óleo sobre “Las Meninas” de Diego Velázquez (1599 –1660). El malagueño, no fue el primero que realizó este ejercicio, ni tampoco fue el último: Francisco de Goya, Salvador Dalí, Francis Bacon, Yves Klein, Chaïm Soutine, Andy Warhol, Vincent van Gogh, Richard Hamilton, entre muchos otros, durante diferentes etapas de sus carreras, se dieron a la tarea de interpretar obras de sus colegas. Interpretar y no copiar -ejercicio plástico que realizan los académicos para mejorar su técnica- es práctica frecuente entre los artistas, cualquiera que sea su modo de expresión.

Esta experiencia no ha sido ajena al trabajo de creadores costarricenses. Recientemente y con motivo de la invitación que la Galería Nacional extendió a Silvia Monge (1959) y Maricel Alvarado (1956), estas artistas presentaron su propuesta utilizando este recurso. El modelo a seguir debía cumplir varios requisitos: preferiblemente ser mujer, latinoamericana y de nuestro tiempo. Unos meses antes de darse a la búsqueda, Leonora Carrington (1917-2010) había muerto, y su obra, referente en la historia del arte, sin ninguna duda era el arquetipo que buscaban.

Carrington fue una artista que llevó su vida al límite y reflejó su deseo de absoluta libertad en obras fantásticas, llenas de seres mitológicos y de un simbolismo profundo que fascinó a sus contemporáneos; embrujo que también caló en Silvia y Maricel, de manera que durante los últimos cinco meses, realizaron de modo sistemática, un estudio profundo y formal de su vida y obra.
La lectura que Monge y Alvarado hicieron de Leonora Carrington las llevó a límites que, en ocasiones, las enfrentaron con su propio trabajo. En la intimidad de sus talleres, cada una llegó a interpretaciones diferentes. Las figuras mitológicas y fantásticas de Carrington se trasfiguraron en las obras propuestas. El dominar varias técnicas como el dibujo, la acuarela, la cerámica, el vidrio y la pintura acrílica, les permitió trabajar con cierto desahogo la obra de Carrington, quien a su vez, practicaba diversas expresiones artísticas incluyendo el diseño de vestuario y escenografía para obras de teatro.
Silvia Monge se enfocó en la vida de Leonora Carrington y utilizó como base, en su propuesta, elementos gráficos presentes en la obra de Carrington: escaleras, puertas, figuras fantásticas y caballos, entre otros. Manejó principalmente el color negro y el trazo del lápiz en las pinturas acrílicas, los dibujos y los trabajos en vidrio y cerámica. Las pinceladas de sus cuadros evidencian un dominio técnico sólido, sustentado en un tratamiento sutil, similar al de la acuarela, técnica que Monge trabaja con gran maestría. Al observar la muestra, llama la atención la fuerza que tienen los cuadros y que gritan al espectador, en particular su acrílico “Cardiazol”, que refleja el sufrimiento que vivió Leonora a su paso por la clínica psiquiátrica de Santander, España.

Maricel Alvarado, por su parte, utilizó elementos similares, pero se enfocó en la obra de Carrington. El uso del color fue la tónica de Alvarado, con predominio de rojos, amarillos y azules, tonos que sobresalen tanto en su obra como en la de Carrington. La lectura de sus cuadros es más intimista, como si fuera un juego, las figuras aparecen y desaparecen. Destaca entre los símbolos, el caballito balancín de Carrington, llamado Tártaro, que Alvarado utiliza en forma periódica, evidente en dos de sus obras en vidrio, tanto como elemento complementario del Árbol como en la recreación de su propio balancín. Sus ejercicios de dibujo presentan trazos fuertes, con los que transmite el sufrimiento de Carrington.

Como parte de la intervención que se propusieron ambas artistas, desarrollaron en conjunto una obra, la más grande de la muestra, un desafío más en esta arriesgada propuesta. En esta obra ambas pintoras se mimetizan con Carrington, formando un todo, si la obra se pudiera desagregar es evidente la pincelada de Silvia, los colores de Maricel y los elementos de Leonora.
¡Reto difícil! El ser artistas experimentadas y multifacéticas les permitió salir adelante. Y al igual que Leonora Carrington, rompieron con paradigmas e incluso con la línea que venían trabajando en su propia obra.

Flor de María Gallardo

 

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